YA A FINAL DE CURSO

Todavía recuerdo el día “tormentoso” en el que llegué a la parroquia –era el primer viernes de septiembre-. Ahora, ya con los calores que anuncian el verano, acabamos un nuevo curso pastoral –el primero que vivo entre vosotros-. Brota del corazón una sentida acción de gracias… por tantas cosas, muchas de las cuales quedan en el secreto del corazón del sacerdote. Sí, gracias, Señor. ¿Cuáles son sus impresiones después de un año pastoral en la parroquia de Santa Eulalia?, alguien podría preguntar. Quizás lo resumiría trayendo a colación tres ideas: Colaboradores; Pueblo de Dios y el Alma humana. Me explico.

El Señor me envió a través del Obispo a una parroquia viva llena de personas que colaboran entregadamente en la marcha de las actividades pastorales. Rostros que ahora tengo presentes –también el equipo sacerdotal y diaconal– a quienes os agradezco el amor a Dios y a la parroquia. Gracias por vuestro espíritu de servicio a Dios y a la Iglesia. Luego me impresiona el Pueblo de Dios. Cuando subo al altar y lo beso, alzo la mirada para contemplar el Pueblo que asiste a la Misa –no deja de impresionarme-. Y pienso: -Mira, Señor, personas con fe que te buscan-. Y finalmente ¡las almas! Asomarse al mundo interior de las almas, que sufrimos, anhelamos, luchamos, y traer el Amor de Dios…

Mn. Ignasi Fuster