EL TESTIMONIO DE LA ORACIÓN

Comenzamos un nuevo año del Señor –porque es el Señor de los tiempos y de la historia. Y decía el Papa Francisco en su última exhortación apostólica sobre la santidad en el mundo actual, que no entendía una santidad sin oración. ¡Con qué pasión hablaba Santa Teresa de la fuerza y el deleite de la oración! Como decía un santo, la oración consiste en entretenerse con Dios. Mirarle y escucharle, dejar que nos haga buenos, más que hablar mucho y pedir sin ton ni son.

La otra tarde estaba en la iglesia haciendo un rato de oración. Se acercaron los niños de la sala de estudio. Me dijeron que ellos también rezaban, que habían rezado a Jesús crucificado, y que sabían hacer la señal de la Cruz. Uno miró al sagrario y exclamó: “Allí está Jesús”. Rezamos unos momentos juntos. ¿Qué habéis pedido? Uno de ellos me dijo que había pedido por sus padres y su familia, para que estén bien y Dios les ayude a todos. Como sonaba una música de fondo, me dijeron que había mucha tranquilidad en la iglesia.

Orar parece dar otra visión de las cosas. Aquello que denominamos la mirada de fe o la visión sobrenatural. ¡La necesitamos! La oración te permite mirar con los ojos de Cristo. Como al paralítico que bajaron por el tejado hasta ponerlo delante de Jesús, orar es permanecer con sinceridad ante Jesús.

Mn. Ignasi Fuster
Vuestro Párroco